Pues eso,
volviendo a casa después de un fin de año de 4 días de fiesta, ¿no
esta mal, no?. Sobre todo no esta mal teniendo en cuenta que a la
gente con la que las he pasado, aunque había ciertas faltas, es con
la que quería y por lo cual el disfrute ha sido máximo.
La 1º noche, el
jueves 30 fue cena y cervezas con unos cabrones sin desperdicio
alguno de los que me atrevería a decir que hay 3 que son amigos de
los que se cuentan con los dedos de una mano. Magnífica las caras de
las camareras y cocineras donde cenamos situado en un lateral del
Mercado de la Calle Feria en Sevilla donde ponen pitas. Esas chavalas
les tocó el premio gordo entre lo que consumimos y la cantidad de
tonterías que soltábamos por segundo por nuestras bocas llenas de
cerveza y comida. Las carcajadas unidas de ambos colectivos, tanto
cliente como empleados, así lo demostraban. Después se nos unió otro
amigo y se fueron 3 quedándonos 3 chavales bebiendo botellines y
charlando de nuestras cosas hasta caer presa de los grados de la
Cruzcampo. 1º noche superada con éxito y placer.
El día 31 fuimos
a Valencia del Ventoso, pueblo extremeño precioso y con una gente
que nos recibió con los brazos abiertos de par en par, la verdad es
que da gusto llegar a un lugar así y encontrarnos gente así de
amable. La llegada además suponso el re-comienzo de la cerveza al
calor de un sol invernál que nos complacía y alegraba con ese
calorcito tan sabroso. Salimos a dar una vuelta y empezamos a ver la
cantidad de alcohol que circulaba por los bares, estos pueblerinos
son insaciables y no paran, NO PARAN. Después vuelta a la casa,
preparación y cena tranquila. Fuimos a la plaza de la iglesia por
imperativo de la novia de mi colega que era de allí. Eso supuso
lo primero de una noche graciosa y es que el reloj de susodicha
iglesia no estaba demasiado bien y la campana parecía más un
martillo golpeando una chapa sin forma alguna. Además hay que añadir
que las 1º campanadas fueron 11, 2 minutos de silencio y 12 más.
con lo cual nos quedamos anonadados entre nefasto reloj, pésimas
campanas y petardos con gran y poderoso efecto sonoro volando por
nuestras cabezas, con el eventual temor a perderlas y no precisamente por el alcohol consumido. Muchas risas la verdad y lo que queda de
noche entre vodka, por mi parte, música peleona, nada de calidad
claro esta y ciertas sustancias, un caballero se fue a las 6 harto de
tanto vodka.
La mañana del día
1 fue solitaria, todo el mundo durmiendo menos yo que a las 11 estaba
despierto porque si, así que limpieza y reláx hasta la hora de la
comida cuando había sonado ya el gallo para los demás y volvimos a
empezar a la cervecita con el sol en nuestras caras. Se llegó a un
nivel que pienso que hasta me queme con el sol de invierno. Día
tranquilo, sosegado pero sin pausa. Cerveza y vodka hasta altas horas de
la noche, charla amigable, risas, un número excesivo de cachondeo y
sueño. Ese es el resumen y la verdad es que poco más se puede
contar. Reseñable una bebida de Finlandia que se tenía que mezclar
con agua y vodka y beber caliente, muy buena pero también muy
peligrosa. jajajajaja.
Llegamos al último
día, el 2 de Enero, recoger, comer con ansiedad y en cantidades
ingentes y vuelta a Sevilla con un sabor de boca excelente. Aún así
me faltaba quedar con una amiga, excelente amiga, que hacía tiempo
que no la veía, unas cerveza y contarnos historias durante unas
horas, Y fin, de vuelta ahora atravesando los campos onubenses y con
una sola idea en la cabeza, que fin de año mejor aprovechado y con
que buena gente haberlo disfrutados.